jueves, 15 de junio de 2017

¿Puede una persona desenamorarse de otra?

Se atribuyen a los procesos de enamoramiento y desenamoramiento una especie de fatalidad inevitable, algo que cuando ocurre en una persona respecto a otra tiene tal fuerza que anula la inteligencia y la voluntad, una situación emocional ante la cual no existe la libertad. Con este prejuicio antropológico se tiende a justificar mucha de las rupturas matrimoniales y muchas decisiones adulterinas.

La madurez humana supone un sano equilibrio entre la razón, la voluntad y la afectividad. La falta de equilibrio entre estas dimensiones de la personalidad puedes llevar a grandes fracasos lo largo de toda la vida. Esta comprobado que una persona carente de sentimientos, de afectos o de emociones normales tiene una tara importante para conseguir una vida lograda, aunque esté dotado de una gran inteligencia o de una voluntad de hierro. Pero también una persona incapaz de orientar, prevenir y moderar su vida emocional será presa de un sentimentalismo que en momentos críticos después de llevar a decisiones disparatadas, a perder el control de sí mismo.

Los clásicos veían en las cuatro virtudes cardinales cómo el eje de la madurez humana: la prudencia la justicia la fortaleza y la templanza. La experiencia cristiana asumido esas virtudes y las ha integrado en un nivel más alto: el de la imitación de Jesucristo
J.S
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