jueves, 10 de octubre de 2013

La marejadilla del Papa Francisco

Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. Hay que curar heridas. Hay que comenzar por lo más elemental.  El Papa Francisco ha resumido en pocas palabras y con una imagen muy gráfica la situación actual de millones de católicos. Todo parecía tranquilo y en orden  pero han bastado unos meses de “agitar el cocotero” para quede al descubierto mucha falta de formación religiosa. El eco que las palabras y gestos del Obispo de Roma tiene en los medios produce un efecto semejante al de un movimiento sísmico. Realmente el Papa es un poco “agitador” en el mejor sentido de la palabra;  es decir, que no pasa inadvertido, que desestabiliza un falso equilibrio hecho a base de fideísmo, indiferencia, secularismo. Por ese camino aparentemente tranquilo acabaríamos en la apostasía silenciosa, aunque muchas formas y estructuras externas se mantengan en pie malamente. Pienso que es buena la sacudida a las conciencias dormidas, el meneo con el que los profetas recordaban al Pueblo de Dios su Alianza con Dios.

Hay que comenzar por lo más elemental. Si algo queda en evidencia después de meses de marejadilla mediática en torno al Papa Francisco es la gran ignorancia religiosa que cubre la faz de la tierra. Si algo queda patente la ir el murmullo de perplejidades, de sorpresas, de inquietudes o de protestas de muchos fieles, si algo queda en claro, es la necesidad de dedicar más tiempo a la propia formación cristiana para entender y para seguir al Papa Francisco. Y, por supuesto, ese tiempo hay que sacarlo a base de recortar el tiempo que nos roba la TV, Internet, el móvil, la prensa escrita (salvo honrosas excepciones de medios que contribuyen a la formación cristiana del usuario).


J. S.
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